La gentrificación se ha utilizado de forma indiscriminada para explicar fenómenos nuevos, sin embargo, el concepto solo permite explicar el momento histórico en el que se creó. Es por ello que no se logra comprender de que forma enfrentar el problema al que se aboca el morador que vive un territorio, y se ve abocado a la expulsión por un sinfín de hechos y causas que ya no obedecen al simple hecho social de que una clase media compre propiedades marginales a bajos precios se radique en ellas y las renueve, y de forma gradual se convierta en un fenómeno en masa y que solo este explicado por las reglas del mercado inmobiliario y las normas urbanas. Dicha miopía conceptual hace más difícil la comprensión de la realidad, lo que a su vez impide la realización del derecho a la ciudad. Para superar esta limitación conceptual, se propuso como objetivo general demostrar la existencia de un patrón más amplio y persistente de dominación y reorganización espacial. Mediante una metodología crítica-histórico-comparativa y un análisis documental y hermenéutico, se deconstruyó el concepto de gentrificación y se compararon patrones de imposición desde la Antigüedad hasta la modernidad. El análisis del caso de la Línea 80 del Metro de Medellín evidencia la vigencia de esta lógica, revelando la colonialidad del espacio urbano como marco analítico superior para entender cómo el poder, en alianza con el capital, modela el territorio y perpetúa la exclusión.
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