Comunicado Público. Manifiesto: El Vuelo de las Mariposas

Linea Conflicto Social y Paz

Por: Zona Nororiental Medellín

Fue necesario huir de la guerra en el campo para no morir del todo, llevando para siempre a los muertos en la memoria, así les desplazaron y les despojaron. Y en Medellín fue necesario resistir a más violencia, despojo, abandono estatal, indiferencia, empobrecimiento, exclusión, desplazamiento, estigmatización y más muerte; y a pesar de todo siguieron reconstruyéndose. Todo ese dolor les enseñó que ante la muerte hay que oponer vida, para no seguir muriendo.

 

 

00 mariposas informe

Las mariposas alzan su vuelo, a pesar de todo, con la esperanza intacta.

Manrique, Zona Nororiental de Medellín. 15 de octubre 2020


Una gran parte de Colombia se ha edificado sobre el dolor de las víctimas, y será la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, lo que les permitirá a quienes resisten, exorcizar el dolor. La Justicia, la Verdad, la Reparación y la No Repetición, son derechos de las víctimas y de los y las sobrevivientes, y no son ni venganza, ni resignación, ni olvido, ni pueden ser sólo simbólicas. A muchos y muchas les quitaron sus seres queridos, su tierra, parte de su vida; y su respuesta, ha sido la vida en dignidad, la lucha por la paz, la construcción de un nuevo territorio urbano, la memoria, el anhelo de que no se siga repitiendo la tragedia, la posibilidad de una Colombia reconciliada en la justicia.

Nota relacionada: El vuelo de las mariposas: una mirada al conflicto armado en lo urbano

 

 

 

Fue necesario huir de la guerra en el campo para no morir del todo, llevando para siempre a los muertos en la memoria, así les desplazaron y les despojaron. Y en Medellín fue necesario resistir a más violencia, despojo, abandono estatal, indiferencia, empobrecimiento, exclusión, desplazamiento, estigmatización y más muerte; y a pesar de todo siguieron reconstruyéndose. Todo ese dolor les enseñó que ante la muerte hay que oponer vida, para no seguir muriendo.

Con su persistencia, las víctimas, pudieron renacer en el abrazo, en la memoria y en el territorio; en la organización y en el relato colectivo, en la construcción popular de barrios, arriba, en el borde, donde se pudo y como se pudo. Esa es la auto-reparación, el testimonio de paz, y este vive en los barrios que desde hace décadas se están construyendo, en la voz y en las organizaciones donde se encuentra la fortaleza para levantar la mirada y lanzar propuestas, a pesar de la indiferencia y el olvido con el que algunos les quisieron sepultar. Su lucha por la vida pervive en cada encuentro, en cada narración de su verdad, en cada calle, en cada casa, en cada propuesta, en sus hijas e hijos.

Por eso saben que la reparación es su derecho, por todo el dolor y la injusticia por sus pérdidas. Las víctimas no esperan nada regalado, nadie les regaló un barrio, nadie les regaló las ganas de encontrarse y organizarse; casi todo lo han construido por su propia cuenta, el valor les devolvió la voz; la unión y la lucha les han dado aliento, los barrios los vienen construyendo con organización y mucho trabajo duro. Lo que tienen, lo tienen a pesar del Estado, a pesar del despojo y la exclusión. Lo hicieron con esfuerzo, al lado de sus hijos e hijas, con vecinos y vecinas, y con apoyo, pero nadie se los regaló; y hoy de nuevo tienen la oportunidad de que toda esa lucha por renacer, se reconozca y se fortalezca.

Y aunque están incompletas, la memoria y el territorio, construidas con ese trabajo durante todos estos años, hacen parte del legado que le dan a Medellín: en estas lomas convirtieron su dolor en esperanza, el abandono en barrio, la ladera y el borde de la montaña en hogar para hijas, hijos, nietas y nietos. La ciudad creció con ellas y gracias a ellas. Ante el olvido aprendieron que su memoria será insumo para la historia, y que sin ella Colombia estará condenada a la mentira con la que se justifica la tragedia de la guerra. Ante el despojo aprendieron que el territorio hace parte de lo que son, y que sin él están incompletas. Por eso mejorar sus barrios y reconocer su relato colectivo hace parte de sanar las heridas. A eso se le conoce como integración local para una solución definitiva en su condición de víctimas, y es a eso lo que se llama: reparación territorial. Vivienda digna, hábitat sostenible, agua potable, permanencia en el territorio, memoria, organización, participación, derechos, autonomía, verdad, justicia, garantías de no repetición; esas son sus propuestas, esa es su reparación.

Desde la parte alta de Manrique, en el borde, las víctimas hacen parte de la historia de Colombia, de Medellín, de estos 100 años de la Zona Nororiental, y se suman al relato histórico y colectivo de resistencia, re-existencia, territorio popular, vida. La esperanza en la Zona Nororiental ha sido infinita, a pesar de todas las dificultades, de todo el dolor. Y desde ese lugar, el territorio, la organización, la memoria, el trabajo constante, la reivindicación por verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, le aportan a la paz territorial urbana, al derecho a la ciudad, a la realización del estado social y democrático de derecho; con humildad, pero convencidas de que la lucha por la paz no muere, cambia, se transforma, y hoy vuela como mariposa.

NOTA RELACIONADA:

 

 

 

 

 

 

 

Déjanos tus comentarios


Código de seguridad
Refescar

Revista Kavilando

PORTADA KAVILANDO 11 2B

Publicaciones

Slider

Afiliados a

clacso

cc

Visitas