Por: Marco Martínez
Los adictos al petróleo acabaron primero con las reservas mundiales de crudo liviano, ahora se chupan los crudos pesados y en sus planes, el turno siguiente corresponde al gas y petróleo atrapados en el subsuelo, en rocas tipo esponja (pizarras y esquistos), a las que trituran y exprimen, causando terremotos, daños a las aguas subterráneas y destrucción generalizada al medio ambiente y a la vida de la gente.














