“Los jóvenes de las Primeras Líneas y las mujeres explotadas fueron actores emergentes en el paro de abril”

Observatorio K.

Por Enric Llopis. Rebelión

Una frase escueta condensa el libro de 156 páginas y una decena de autores: “Un pueblo excluido y humillado se levanta”.

 

 

portada colombia

Entrevista a Alfonso Insuasty, coautor de Colombia: entre la rebeldía y la esperanza (Kavilando/Redipaz/Desde Abajo)

“Los jóvenes de las Primeras Líneas y las mujeres explotadas fueron actores emergentes en el paro de abril”

Por Enric Llopis | 28/01/2022 | Colombia

Fuentes: Rebelión

Una frase escueta condensa el libro de 156 páginas y una decena de autores: “Un pueblo excluido y humillado se levanta”.

El libro colectivo se titula Colombia: entre la rebeldía y la esperanza. Reflexiones en torno a la Movilización Social 28 abril de 2021, editado por el Grupo de Investigación y Editorial Kavilando; el colectivo Desde Abajo y la Red Interuniversitaria por la Paz (REDIPAZ).

Entre los ejemplos de resistencia contra las “reformas” y “políticas de empobrecimiento” del presidente Iván Duque, se destacan las del Suroccidente colombiano; en este proceso se inserta la minga indígena, que apoyó el paro, a la juventud de las Primeras Líneas y llegó a la ciudad de Cali; el 28 de abril representantes del pueblo Misak derribaron en esta ciudad la estatua del conquistador español, Sebastián de Belalcázar. El 9 de mayo civiles –“gente de bien”- dispararon en Cali contra una decena de integrantes de la Minga.

Firman como autores de Colombia: entre la rebeldía y la esperanza Raúl Zibechi, Alfonso Insuasty, Andrés Felipe Martínez, Yani Vallejo, José Fernando Valencia, Daniela Barrera, Jairo Montoya, Edison Villa, Héctor Alejandro Zuluaga y José Alonso Andrade.

Al libro completo puede accederse libremente en https://kavilando.org/editorial/52-editorial-luchas-sociales-y-populares/8845-colombia-entre-la-rebeldia-y-la-esperanza-reflexiones-en-torno-a-la-movilizacion-social-28-abril-de-2021

En cuanto a la iniciativa editorial, Kavilando es un colectivo de investigación, formación y comunicación para la transformación social. Además de una revista de ciencias sociales, ha publicado libros como Paz, participación y desarrollo. Entre el conflicto armado y la esperanza. Caso San Carlos, Antioquía; otro texto sobre Víctimas del desarrollo en Medellín: progreso y moradores en disputa; o el libro Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia.

Por otra parte, Desde Abajo es un proyecto de comunicación independiente colombiano que se sitúa en “la otra posición para leer”; ha cumplido, en esta labor, más de 30 años. Al periódico con ediciones en papel y digital, Desde Abajo suma las emisiones de televisión y radio, y cuenta con un fondo editorial (uno de los últimos títulos editados es Democracia que no has de ejercer, déjala ser, de Carlos Gutiérrez Márquez).

La siguiente entrevista a Alfonso Insuasty Rodríguez sobre el libro Colombia: entre la rebeldía y la esperanza se realiza por correo electrónico. Insuasty es docente investigador de la Universidad de San Buenaventura Medellín, director del grupo de investigación Gidpad, e integrante del Grupo de Investigación Kavilando-Medellín y REDIPAZ-Colombia.

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-Según la introducción, los autores de Colombia: entre la rebeldía y la esperanza se han basado en la metodología de la “investigación participante”. ¿En qué consiste y cómo se ha utilizado esta técnica para la elaboración del texto?

El libro nace fruto de una reflexión colectiva, preocupados por la situación del país y la emergencia de sucesos que sucedían a gran velocidad y marcaban la vida de país.

Asistimos a diferentes movilizaciones, hicimos seguimiento y cobertura, decidimos juntar esfuerzos por comprender lo que venía ocurriendo; para tal fin definimos un encuentro constante articulados por Raúl Zibechi, para pensarnos, en términos de los sucesos y tratar de generar una reflexión como aporte a la comprensión del momento histórico; así Felipe Martínez del colectivo Desdeabajo, y 7 compañeros compañeras del Grupo Autónomo Kavilando, algunos de ellos docentes investigadores de Universidades articuladas a la Red Interuniversitaria por la Paz, nos dimos a la tarea de sistematizar, escuchar, procesar lo que nos estaba ocurriendo.

Como estrategia metodológica decidimos construir el texto a modo de sistematización a partir de conversatorios, talleres y entrevistas entre nosotros y con la población movilizada como fuente primaria, según la información que fue emergiendo en las conversaciones y que ameritaba profundizar, además se accedió a otro tipo de fuentes desde la revisión documental, artículos de prensa y diversas publicaciones institucionales y alternativas. Las consideraciones de dichos conversatorios fueron la base para la búsqueda de preguntas e interpretaciones que fueron consolidándose como reflexión de la praxis de las experiencias situadas desde la organización emergente de la población manifestante.

En la dinámica de encuentro como equipo de trabajo y con las organizaciones en la calle y en los sitios de resistencia se fue configurando y consolidando información desde la observación participante, con la cual se construyeron y confrontaron datos de ese sujeto social movilizado.

–El libro colectivo tiene un hilo conector: “Los momentos en que liderazgos organizativos populares desbordaron el llamado a paro nacional hecho por las centrales obreras, subiendo el tono político (…)”. ¿Qué punto álgido destacarías de este desborde?

Esta protesta social superó las formas tradicionales e instituidas de manifestar la inconformidad. Los sectores y el malestar crecen, se avivan expresiones y emergen nuevos actores en las movilizaciones. Ahora bien, no podríamos hacer lectura de este estallido como algo accidental, así lo intentamos desarrollar en el texto, es este un fenómeno que tiene una historia, en tanto ya venían caminando expresiones territoriales, sectoriales, urbano-rurales de inconformidad, insatisfacción y hastío.

Lo que sí es claro es que, estas movilizaciones hoy, ya no dependen exclusivamente de las centrales obreras, partidos o de Oenegés, son ahora estos sectores, otro actor más. El movimiento aprendió que estas estructuras tradicionales, sin contrapesos que regulen sus decisiones y vocerías, también han defraudado al pueblo.

-En concreto…

Ya caminaban expresiones organizativas plurales, diversas como Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, los mismos procesos de Paz tanto el que concluye con la firma del Acuerdo entre el Estado y las Farc, como la mesa de negociación con el ELN, fueron y son escenarios de posibilidad para el movimiento social y popular.

El movimiento estudiantil en defensa de la Educación pública gratuita y de calidad venía reorganizándose, la creciente fuerza de las organizaciones en defensa del medio ambiente, el movimiento de mujeres, hitos como la conocida Rebelión de las Ruanas (2013), campesinos manifestando su inconformidad, exigiendo transformaciones al Estado y quienes logran paralizar el país presionaron al gobierno con fuerza y contundencia, pero fracturas internas jugaron en contra, se lograron algunos acuerdos que, en su esencia, el Gobierno incumplió.

Así mismo, las mingas indígenas se fortalecían dando ejemplo de organización y resistencia, siempre generando aprendizajes. En esta misma lógica el pueblo negro se manifestó tanto en el Chocó como en Buenaventura (2017) presionando al Estado mediante un paro que dejó por lema: “El Pueblo no se rinde carajo” una manifestación popular, étnica, alegre de larga duración, que impactó en la agenda de país y convocó el favor de los colombianos, eran los latidos del “si es posible”.

-¿Cómo ha afectado la crisis sanitaria por el coronavirus?

La pandemia acentuó un modelo de muerte, excluyente de suyo, evidenció la fragilidad del Estado ante las necesidades reales de la población, dejó en evidencia absoluta una clase dirigente mezquina, que no solo roba lo que es de todos, sino que hace alarde de un gran desprecio y humillación hacia el pueblo.

La población trabajadora-informal (economía de subsistencia) se hizo sentir, el hambre se agudizó, se hizo tristemente famoso el trapo rojo en las casas como símbolo del hambre, barrios enteros vestidos de rojo, ante esta realidad empezaron a darse movilizaciones espontáneas en medio del confinamiento. Todo este caldo de insatisfacciones se fue sumando.

-Y se producen las protestas y movilizaciones…

En este contexto el naciente Comité Nacional de Paro (CNP), una articulación entre Centrales Obreras, algunas organizaciones sociales y Oenegés, convoca el Paro del 2019, el llamado 21N el cuál se prolongó en el tiempo, convocan también las movilizaciones de 2020 y convoca al Paro del 28 de abril de 2021.

CNP se constituye en una articulación con mayoritaria presencia y peso de organizaciones gremiales sindicales que reivindica derechos de la población en el marco de la economía formal. Pero, muchos de los jóvenes movilizados masivamente son personas excluidas o pertenecen a una economía informal, precaria, como los famosos Rappy o plataformas que hiper-explotan con el discurso de la Economía Naranja en el mejor de los casos, igual sectores populares y étnicos que si bien se articulan poco a poco no se sienten ni ven representados.

Esta generación que sabe y tiene muy claro que no tiene oportunidades, nada que perder, que no existe futuro para ellos y por ende debe tomarse en serio y abrirse campo pronto se sienten excluidos y hasta señalados por quienes integran este CNP.

Lo que logra develar estas contundentes movilizaciones, por un lado es el hastío social, la saturación ante gobiernos nefastos y criminales, cínicos y déspotas, a la par evidencia que estamos ante el surgimiento de otras formas organizativas y de acción, otras formas de conectarse, encontrarse, proyectar y programar, es una lógica reticular, pequeños grupos que se articulan, creciendo con gran fuerza, sectores inconformes que, mediante una creatividad sin fin, muestran su necesidad de cambios reales.

Una movilización que ya no pasa por los sectores tradicionales y a la que se suma con gran fuerza otro actor emergente: el joven sin oportunidades, excluidos, los ningunos, muchos de los cuales se fueron agrupando en las llamadas Primeras Líneas, actores emergentes que fueron ganando en articulación y presión de gran impacto e importancia, toda una generación del desecho para el sistema y a quienes abiertamente desprecia el equipo de gobierno actual.

La respuesta del Estado fue la misma, aplicación total de la política de muerte, uso excesivo de la fuerza, criminalización, una combinación de estrategias paramilitares, lo que evidenció incluso a una Policía criminal, corrupta, asesina.

-En diversos pasajes se menciona la cifra de 21 millones de pobres o “que luchan por sobrevivir” en Colombia, sobre una población de 51 millones de habitantes. ¿Influyó de algún modo la pobreza estructural en las movilizaciones?

Sin duda alguna, recientemente la Asociación Banco de Alimentos y la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) desarrollaron un informe en el que se concluye que un 54% de la población colombiana se encuentra en estado de inseguridad alimentaria, a la par el Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) manifiesta que en total son más de 21,02 millones de personas las que subsisten con menos de $331.688 mensuales, un monto que, según esta misma institución Estatal es la línea de pobreza en Colombia.

Otro informe del Banco Mundial asegura que Colombia se quedó con el primer puesto en términos de desigualdad entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), además de ser la segunda economía más desigual de América Latina y el Caribe. La oficina de Naciones Unidas para los Refugiados advierte que Colombia es el país con mayor número de desplazados internos a causa del conflicto armado, en el mundo, así mismo Global Witness manifiesta que Colombia es el país donde más se asesinan líderes sociales defensores del medio ambiente en el mundo y ocupa ya este puesto por tres años consecutivos.

La ONG Front Line Defenders en su informe Análisis Global, resaltó que Colombia cumple tres años siendo el país donde más asesinan defensores de Derechos Humanos, ni qué decir de la corrupción, evasión, narcotráfico, la cínico-política, y un largo etcétera de cifras contundentes que dan cuenta de un estado de cosas irracional e insoportable, dan cuenta sobrada del malestar social.

-El abril de 2021 se inició “un proceso de luchas sin precedentes en la historia del país”, subrayáis los autores. ¿Qué ejemplos o datos aportarías para fundamentar esta afirmación?

Estas movilizaciones del 28 de abril (28A) superó en pluralidad de actores, en masividad, por su extensión en el tiempo, en términos de explosión social, su contundencia y resultados en términos políticos e incluso en lo atinente a cultura política y mediática, los alcances de las manifestaciones del 2019-21N, más atrás tenemos como referencias importantes el Paro cívico de los años 50 que terminó con la caída de Rojas Pinilla y el Gran Paro Cívico de 1977.

Se suma que estas movilizaciones fueron esencialmente urbanas lo que le da un tinte particular, es de recordar que en poco tiempo y a consecuencia de la crudeza del conflicto armado la composición poblacional cambió, pasamos de un 70% de habitantes rurales a un 70% de habitantes urbanos, cambió la distribución poblacional a la fuerza; pero no cambiaron los problemas esenciales de país.

Las expresiones artísticas, la creatividad se acentúan como una característica central, así mismo el amplio debate que se empezó a tejer y aún se sostiene en la Red (internet), el uso de redes sociales, plataformas, canales, etc., se dio una explosión de nuevas formas comunicativas capaces de superar la dependencia de los masivos medios de comunicación desde donde se manipula la realidad, así se logró dar cuenta de la brutalidad policial, de un gobierno cínico y mentiroso avanzando incluso hacia debates de agenda pública sobre los esenciales cambios que requiere el país.

Vale decir que las condiciones de asfixia social se hicieron sentir, una capacidad de articulación territorial de diferentes actores, sobre todo jóvenes que continuaron incluso una vez el Comité de Paro cambió su estrategia de movilización por una estrategia de presión legislativa para llevar al congreso 10 propuestas de Ley que recogían según ellos, las exigencias básicas del Paro; un viraje entendido como una ofensa para los sectores no agremiados en sindicatos, ni partidos, ni oenegés, se asumió como fractura sensible en el proceso de articulación étnico, campesino, popular y obrero, ante el cual se comprendió que era necesario avanzar hacia otras formas organizativas que aún hoy se exploran, sea por la Asamblea Nacional Popular, la articulación de las Primeras Líneas, explorando otras formas de comunicación y movilización alternativa, entre otras, el tiempo no irá mostrando lo que surja.

-¿Cuál es el balance de la represión de las protestas? ¿De qué modo actuó la Policía Nacional, el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y la autodenominada “gente de bien”?

Otra de las ganancias fue la de evidenciar el tipo de gobierno y Estado que tenemos en Colombia.

Es importante decir que en marzo de 2021 se realizó el Tribunal Permanente de los Pueblos en su versión 48, aquí se adelantó un juicio contra el Estado colombiano, su resultado hecho público en el mes de junio fue la condena por la comisión de Crimines contra la paz, Genocidio político continuado y una abierta impunidad. La sentencia dio cuenta y sustento de que Los sucesivos gobiernos de Colombia por más de 70 años, han aplicado y siguen hoy apostándole a un proyecto de reorganización social a través del terror criminal, una sentencia que le puso un marco explicativo importante a la manera como responde el estado a estas movilizaciones y reclamos populares.

Es de recordar que las élites han logrado siempre hermanarse a la hora de exterminar a todo quien se oponga a sus prebendas e intereses.

-¿Por ejemplo?

En el caso del famoso Pacto de Chicoral (Tolima) 1972, las élites liberales y conservadoras (gamonales latifundistas, ganaderos, arroceros y bananeros) acuerdan librar una guerra contra los campesinos organizados en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC).

En el pacto de Ralito una alianza entre élites políticas, empresariales, narcotraficantes y sectores militares acuerdan “refundar la patria”, hecho que ocurrió en el año 2002 (primer gobierno de Uribe), que una vez se hizo público derivó en el escándalo de la parapolítica. Solo por poner dos ejemplos. Estos mismos sectores son los que hoy se autodenominan “gente de bien”.

En este contexto, la brutalidad no se hizo esperar, el uso excesivo de la fuerza, la manipulación mediática, la criminalización, la persecución, la combinación de estrategias paramilitares, todo un ejercicio de exterminio físico, simbólico y cultural.

Las instituciones de manera intencionada no dieron cuenta ni respuesta acertada a las denuncias que circulaban sobre abusos, fueron las organizaciones como Temblores e Indepaz, entre otras, quienes lograron dar cuenta de estadísticas serias y creíbles de lo que estaba ocurriendo.

El Estado negó el ingreso de Comisiones y Misiones de Observación institucionales como la anunciada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y otras de orden civil. Ya luego, gracias a la presión internacional estas se llevaron a cabo.

-¿Qué conclusión se extrae de estas investigaciones?

No fueron pocos los informes entregados y todos coincidían en señalar a la policía, al Estado en la comisión de una masacre.

Los informes de la ONU, la Comisión Interamericana, La Misión de observación internacional por las garantías de la protesta social y contra la impunidad en Colombia, Amnistía Internacional, Comisión Inter-eclesial de Justicia Paz, etc. ratificaron lo dicho, enfatizaron en un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza, violencia sexual, agresiones, detenciones arbitrarias, desapariciones, entre otras.

Varios cuerpos de jóvenes movilizados dados por desaparecidos, luego fueron encontrados sin vida flotando en ríos o en algunos casos descuartizados, algunos sitios privados y empresas como El Éxito fueron señaladas por prestar sus instalaciones como centros de tortura, como bien logra denunciar y reportar Carlos Alberto Tejada, director de Canal 2 de Cali, quien se tradujo en un referente nacional en materia de manejo ético de la información.

Así mismo, civiles armados “gente de bien” en clara connivencia con una Fuerza Pública “paramilitarizada”, dispararon alevemente en diferentes oportunidades contra los manifestantes, así mismo hicieron campañas de odio en redes, atacaron la minga indígena en Cali, otro tanto se registró en el eje Cafetero, etc.

-¿Se han depurado responsabilidades? ¿Ha existido impunidad?

La falta de investigaciones que den con los responsables es otra característica. Temblores e Indepaz, dieron cuenta que, de abril 28 a junio 28 de 2021, en el marco del Paro Nacional se presentaron: 75 asesinatos de los cuales 44 se atribuyen presuntamente a la fuerza pública, 83 víctimas de violencia ocular, 1.468 casos de violencia física, 28 casos de violencia sexual, 1.832 casos de detenciones arbitrarias, 3.486 casos de violencia policía.

-¿Por qué el libro dedica apartados específicos a la “juventud precarizada” y las mujeres?

El DANE afirma que existen alrededor de 3.3 millones de jóvenes que Ni estudian Ni Trabajan (NiNi), claro las cifras oficiales dan un estimado pero la realidad nos indica que es mayor esta cifra. Es el sector juvenil el más arrinconado, sin oportunidades reales, se le ha vendido la idea de la “economía naranja” que no es más que, en lo general, unas condiciones de hiper explotación laboral; transitan en los márgenes de la economía informal, son un sector con una casi nula esperanza para conseguir un empleo digno, mucho menos para pensionarse, aun teniendo estudios. Las oportunidades son precarias, pocas o inexistentes frutos de un modelo económico neoliberal perverso.

Así mismo las mujeres históricamente oprimidas y explotadas, mucho más si combinamos condiciones: mujer, empobrecida, indígena, negra, víctima etc. Las condiciones de explotación laboral recaen más sobre la población femenina.

Las mujeres se han venido organizando, resistiendo, construyendo sus agendas de lucha, y han plantado cara, pueden existir críticas con los sectores “clase media”, pero en sí, están poniendo condiciones desde abajo.

Los Jóvenes agrupados en las Primeras Líneas con una incidencia más urbana, vienen haciendo lo propio y son los actores emergentes de este paro.

-¿Qué ejemplos de formas nuevas de protesta emergieron? ¿En qué consistieron las Primeras Líneas?

Diversos jóvenes, en varias ciudades y de manera simultánea, se venían organizando como escudo defensivo de las movilizaciones, ante los permanentes y constantes ataques y saboteos de la policía y el abuso del Escuadrón Móvil AntiDisturbios (ESMAD); fueron consolidando un red o tejido de cuidado: Grupos de Atención PreHospitalaria (APH), de Comunicación – Prensa, de Derechos Humanos, grupos para el abastecimiento de alimentos e hidratación, etc.

Las Primeras Líneas (PL) Se constituyen como fuerza defensiva, de cuidado y protección en primera instancia, un cuerpo de resistencia que poco a poco va ganando en capacidad organizativa y voz política.

Constituida por jóvenes de diversa procedencia, allí se encuentran estudiantes, desempleados, barras de futbol, informales, quienes no estudian ni trabajan, reservistas, jóvenes que les ha tocado sobrevivir –como dicen ellos– “guerreando en las calles”, se han ido ganando el favor popular, posibilitando articular acciones con otras organizaciones barriales, Juntas de Acción Comunal, algunos sindicatos, algunas oenegés, ganando en identidad.

Se mantienen en las calles, movilizándose y articulando acciones artísticas, ollas comunitarias, asambleas populares locales, barriales, regionales.

-¿Y la iniciativa Barrio Adentro, en ciudades como Cali?

Es una de las tantas expresiones organizativas y de sentido que emergieron en este caso en Cali, Felipe Martínez (DesdeAbajo) dio cuenta de todo un sólido tejido social que significó el surgimiento de ollas comunitarias para la alimentación de todas las personas de manera gratuita, huertas urbanas, agendas de programación, de eventos culturales como presentaciones musicales, obras de teatro, circo, clubes de lectura, clases de danza, cineclubes, campeonatos de fútbol y otros deportes barriales.

Así mismo, la comunidad construyó centros de salud populares, en donde personas que tenían conocimientos básicos de atención médica (sin ser del campo de la salud necesariamente), comenzaron a atender heridos en medio de las manifestaciones y ataques represivos por parte de la fuerza pública; destacando, por otro lado, el papel fundamental que jugaron las organizaciones de derechos humanos y los medios de comunicación.

Toda esta experiencia comunitaria llevó a que en los barrios comenzaran a gestarse escenarios asamblearios de discusión de la sociedad, en donde se organizaban las exigencias que se tenían en medio de la coyuntura, como también se coordinaban las tareas y acciones por realizar en los puntos de resistencia; además se planteaban las diferencias y dificultades que existían entre las personas y se tomaban decisiones colectivamente.

-Por último, ¿se desplegaron durante las luchas populares nuevas formas de comunicación?

Con motivo del Paro se dio un auge de emisiones En Vivo por diferentes Plataformas y redes, debates, emergieron influenciadores que ganaron representatividad, otros se posicionaron aún más por sus posturas y labor informativa, se activaron redes comunicativas por diversos sistemas de mensajería digital desde donde se oponía y coordinan movilizaciones puntuales, la expresiones artísticas fue el tono de mayor alegría y color, chirimías, comparsas, intervenciones y resignificación del Espacio público, murales que incluso fueron objeto de ataques sistemáticos de la “gente de bien” quienes se dieron a la tarea de pintar de gris cada mural derivado del paro.

Así, las ciudades empezaron a hablar, sus paredes a expresar una realidad negada por los medios masivos de comunicación, sus ciudadanos a conversar y debatir la real realidad del país, un gran ejercicio real de participación política popular de eso que llaman democracia, tan negada y ficcionada institucionalmente.

Las Primeras Líneas (PL) para este 2022 ya se han hecho sentir en Bogotá, Cali y algunas ciudades intermedias, ante el alto incremento de los pasajes del Sistema Integrado de Transporte, ante el alza de los precios de los alimentos, el aumento de los peajes y siguen sumando razones de fondo para convocar nuevos espacios de manifestación de inconformidad, que aun siendo el primer mes del año ya van creciendo en insatisfacciones no atendidas y ya veremos qué tanta presión genera para bien o para mal, el proceso electoral camino a la presidencia en curso.

Tomado de: https://rebelion.org/los-jovenes-de-las-primeras-lineas-y-las-mujeres-explotadas-fueron-actores-emergentes-en-el-paro-de-abril/

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