A diez años del Acuerdo Final de Paz, acuerdos firmados con el ELN, ante los incumplimientos sociales-territoriales, la violencia y la negación de la paz, organizaciones populares, étnicas, campesinas, obreras, mujeres, universidades y movimientos territoriales convocan la Cumbre Nacional Paz y País, en Bogotá, el 26 y 27 de noviembre de 2026, para construir una agenda colectiva de paz y democratización.

Por: REDIPAZ. https://redipaz.org/
La paz en disputa: contexto nacional e internacional
Noviembre de 2026 representa un momento significativo para reflexionar sobre el rumbo de la paz en Colombia. Se cumplen diez años de la firma del Acuerdo Final entre el Estado colombiano y las FARC-EP, un proceso que abrió posibilidades de democratización, participación política y transformación territorial, pero cuya implementación continúa enfrentando obstáculos estructurales.
La conmemoración ocurre en un escenario internacional marcado por la intensificación de conflictos armados, la militarización de las relaciones internacionales, el crecimiento de corrientes políticas autoritarias y las presiones sobre derechos sociales y conquistas democráticas. En América Latina, estas dinámicas también se expresan en disputas por el control institucional, los recursos estratégicos y los modelos de desarrollo.
En Colombia, el momento plantea interrogantes sobre la continuidad de las transformaciones iniciadas, las garantías para la participación social y la capacidad de avanzar hacia una paz que no se limite a la desmovilización de actores armados, sino que intervenga sobre las condiciones históricas de desigualdad, exclusión y violencia.
Frente a este panorama, la Cumbre propone recuperar la paz como un horizonte de construcción colectiva, asociado a la vigencia del Estado social de derecho, la justicia social, la democracia y la dignidad de los pueblos.
Un proceso de convergencia territorial y social
La Cumbre de Paz y País no se concibe como un acontecimiento protocolario, sino como un proceso de articulación que recoge experiencias, debates y propuestas construidas desde diferentes regiones y sectores sociales.
Durante octubre y noviembre se han promovido diálogos preparatorios y encuentros territoriales y sectoriales, con participación de organizaciones campesinas, pueblos étnicos, mujeres, personas defensoras de derechos humanos, firmantes de paz, universidades y procesos comunitarios. Entre estos espacios se encuentra el encuentro preparatorio realizado en Antioquia el 5 de noviembre.
El propósito es construir un balance colectivo de los diez años de implementación del Acuerdo Final, reconocer sus avances, examinar sus incumplimientos y formular propuestas que permitan proyectar nuevas agendas de transformación territorial.
La convocatoria también busca establecer interlocución con el nuevo gobierno y otros actores políticos y sociales, así como aportar a la discusión sobre el próximo Plan Nacional de Desarrollo y las políticas públicas prioritarias.
Ocho ejes para discutir el país
La agenda de trabajo contempla ocho grandes campos de discusión:
Reforma Rural Integral y paz: democratización de la tierra, desarrollo rural y enfoques territoriales y de género.
Participación política y apertura democrática: garantías para la movilización social, fortalecimiento de las organizaciones y política sin armas.
Derechos Humanos, DIH y garantías: protección de liderazgos sociales, comunidades étnicas, población LGBTIQ+ y firmantes de paz.
Transformaciones territoriales y crisis ambiental: conflictos socioambientales, economías ilegales, sustitución de cultivos y alternativas al extractivismo.
Memoria, verdad, justicia y reparación: defensa de los mecanismos de justicia transicional y garantías de no repetición.
Paz urbana y derecho a la ciudad: experiencias de construcción de ciudadanía y alternativas frente a las violencias y conflictos urbanos.
Paz global y diáspora: articulación internacional e iniciativas de construcción de paz desde el exterior.
Cultura, educación y comunicación para la paz: pedagogías, redes universitarias, medios alternativos y construcción de narrativas de paz.
Estos ejes incorporan enfoques diferenciales, poblacionales, territoriales y de género, buscando que las experiencias de las comunidades históricamente afectadas por la violencia tengan un lugar central en las deliberaciones.
La paz también se construye desde la cultura
Como parte de la convocatoria, el 19 de noviembre se realizará en la Plaza de Bolívar de Bogotá la acción simbólica «Regresan las palomas mensajeras de la paz», inspirada en una propuesta de la maestra Patricia Ariza.
La iniciativa contempla una instalación artística construida con mensajes de paz enviados desde diferentes regiones del país, acompañada de expresiones musicales, danza y performances. Se busca convertir el espacio público en un escenario de memoria, encuentro y expresión colectiva.
La programación contempla, además, el encuentro organizativo del Movimiento Social por la Paz los días 24 y 25 de noviembre, y la realización de la Cumbre Nacional Paz y País los días 26 y 27 de noviembre en Bogotá.
La paz no puede quedar reducida a un acuerdo
La conmemoración de los diez años del Acuerdo Final plantea una discusión que trasciende el balance institucional: ¿qué transformaciones lograron consolidarse?, ¿cuáles permanecen pendientes?, ¿qué garantías existen para las comunidades que defienden sus territorios y reclaman derechos?, ¿cómo impedir que los avances alcanzados dependan exclusivamente de la voluntad de cada gobierno?
La paz no puede reducirse a un documento firmado, a una política gubernamental o a una sucesión de negociaciones entre actores armados. Supone transformar las condiciones materiales y políticas que reproducen la violencia: concentración de la tierra, exclusión, despojo, desigualdad, economías ilegales, persecución social y disputas por el control territorial.
Por eso, la participación de las organizaciones sociales no puede ser entendida como un acompañamiento secundario de las decisiones institucionales. Los pueblos y comunidades deben ser reconocidos como sujetos políticos, productores de conocimiento y protagonistas de las transformaciones que requiere el país.
La convocatoria, respaldada por más de un centenar de organizaciones sociales, académicas, comunitarias y de derechos humanos, representa una oportunidad para articular experiencias y construir una agenda común.
La Cumbre Nacional Paz y País convoca a Bogotá, pero interpela al conjunto de Colombia: defender la paz significa defender la vida, la memoria, la justicia social y el derecho de los pueblos a decidir sobre sus territorios y su futuro.
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