Por: Alfonso Insuasty Rodríguez* // ¿Quién decide qué pueblos sobran y qué territorios son sacrificables? En Davos se reúne una élite que concentra poder y riqueza administrando guerras, genocidios, desigualdad extrema y catástrofe climática. No es gobernanza global, es feudalismo corporativo. Occidente colapsa; las resistencias del Sur Global siguen vivas.

Administrando el colapso
Algo ya es evidente, esta cumbre no busca transformar las causas estructurales de la crisis global, sino asegurar que sus costos recaigan, una vez más, sobre los pueblos, los territorios y los ecosistemas del Sur Global, mientras se preservan los privilegios de una minoría transnacional.
Davos no intenta evitar el colapso civilizatorio en curso, sino administrarlo. El orden que allí se reproduce puede entenderse como una forma avanzada de feudalismo corporativo, en la que corporaciones, fondos financieros y milmillonarios concentran tierras, datos, recursos y poder político, mientras los Estados se degradan a meros administradores y las mayorías sociales son despojadas de derechos, autonomía, futuro y felicidad.
Cada año, la Reunión Anual del Foro Económico Mundial (WEF) en Davos congrega a jefes de Estado, altos funcionarios, directivos de corporaciones transnacionales y a una fracción ínfima, pero obscenamente poderosa, de los seres humanos más ricos del planeta. Davos es uno de los principales espacios donde se define la arquitectura del poder global occidental y se trazan estrategias económicas, geopolíticas y tecnológicas que luego se traducen en políticas públicas, guerras comerciales, endeudamiento estructural, extractivismo y disciplinamiento social a escala planetaria.
La edición 2026 se celebra en un momento histórico particularmente convulso, el mundo presencia un genocidio impune, la expansión de guerras abiertas y encubiertas, y el declive acelerado de Occidente y de la hegemonía estadounidense quien ahora acude a la ruptura de los basamentos normativos internacionales, a respuestas cada vez más agresivas, autoritarias y fascistas. Para Nuestra América, este escenario no es abstracto, la reactivación de una Doctrina Monroe ahora Donroe, recargada, neocolonial y racista, la cual se traduce en amenazas directas a la soberanía, la autodeterminación y la vida de los pueblos.
En este contexto de militarización global, crisis civilizatoria y catástrofe climática, esas élites responsables de buena parte de la barbarie contemporánea vuelven a reunirse en los Alpes suizos para trazar la hoja de ruta del mundo próximo. Tal vez para “gestionar riesgos”, tal vez para decidir, con frialdad tecnocrática, qué territorios, pueblos y ecosistemas son hoy sacrificables.
Los recientes informes Global Risks Report 2026, publicado por el WEF en la antesala de Davos, en diálogo directo con otros documentos igualmente alarmantes, el Global Climate Highlights 2025 del Servicio de Cambio Climático de Copernicus; el informe sobre desigualdad extrema elaborado para el G20 bajo liderazgo de Joseph E. Stiglitz; y el informe de Oxfam 2026 “Contra el imperio de los más ricos”.
Radiografía de un cáncer planetario
Bajo el subtítulo “La era de la competición”, el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial describe un mundo fragmentado, polarizado y “al borde de un precipicio”. Según su propia Encuesta de Percepción de Riesgos (GRPS 2025–2026), el 50 % de las élites consultadas prevé un escenario global “turbulento o tormentoso” entre 2026 y 2028, cifra que asciende al 57 % hacia 2036, mientras apenas un 1 % imagina un futuro estable. La incertidumbre deja de ser coyuntural y se consolida como condición estructural del capitalismo en crisis. Sin embargo, las respuestas que propone el informe permanecen atrapadas en la misma lógica que ha producido el desastre, no hay ruptura, solo ajuste.
El riesgo inmediato más señalado para 2026 es la confrontación geoeconómica, incluso por encima del conflicto armado entre Estados. Este desplazamiento no implica menos violencia, sino su transformación, sanciones, bloqueos financieros, control tecnológico, militarización de cadenas de suministro y coerción monetaria se consolidan como armas centrales de la guerra contemporánea.
Para el Sur Global, esta dinámica termina siendo una estructura permanente de vulnerabilidad que impone alineamientos forzados y profundiza la dependencia.
En el plano económico, el propio WEF anticipa un “ajuste de cuentas” marcado por inflación persistente, riesgo de recesión, burbujas financieras y niveles récord de endeudamiento. Lo que el informe evita politizar es que estos ajustes nunca son socialmente neutros. Históricamente, las crisis del capitalismo global se resuelven mediante transferencias masivas de costos hacia las clases trabajadoras, los pueblos empobrecidos, las economías periféricas y la Madre Tierra.
La desigualdad, reconocida por el propio WEF como el “riesgo más interconectado de la próxima década”, constituye el eje estructural de este orden. El informe presentado ante el G20 a finales de 2025 es contundente, el 10 % más rico del planeta concentra cerca del 76 % de la riqueza global, mientras el 50 % más pobre posee menos del 2 %. Esta desigualdad extrema no es accidental; es el resultado de decisiones políticas deliberadas, desregulación, regresividad fiscal y debilitamiento sindical, que, socava tanto la democracia como la capacidad colectiva para enfrentar la crisis climática.
El informe de Oxfam 2026 lleva esta radiografía al límite de lo obsceno. En 2025, la riqueza de los milmillonarios creció más de 16 %, alcanzando los 18.3 billones de dólares, mientras casi la mitad de la humanidad vive en pobreza y una de cada cuatro personas carece de acceso garantizado a alimentos. Desde 2020, esta élite incrementó su fortuna en 81 %. Es un sistema diseñado para transferir riqueza hacia arriba y para acelerarlo se requieren contextos de guerra, pandemia y colapso climático. Esta concentración extrema se traduce, además, en concentración de poder político, mediático y simbólico, una expresión clara del feudalismo corporativo contemporáneo.
A esta obscenidad se suma la negligencia moral frente a la catástrofe climática. El Global Climate Highlights 2025 confirma que el promedio de temperatura global del período 2023–2025 superó por primera vez el umbral de 1.5 °C y que el 91 % del planeta registró temperaturas por encima del promedio histórico. Los océanos, principales reguladores térmicos, alcanzan niveles críticos de saturación. Pese a ello, los riesgos ambientales son relegados en el corto plazo por las élites económicas. No se trata de ignorancia, sino de una decisión política que prioriza la estabilidad del capital por sobre la vida.
De la desesperanza a la potencia de lo posible
El WEF define el presente como una “multipolaridad sin multilateralismo”. Para el Sur Global, lejos de abrir horizontes emancipadores, esto consolida su lugar como zona de sacrificio, proveedor de materias primas, laboratorio de ajuste y frontera extractiva. La conclusión es clara, el problema no es la mala gestión del riesgo, sino un modelo civilizatorio agotado.
Lo que colapsa no es la humanidad, sino Occidente como proyecto histórico de dominación. Frente a ello, los pueblos originarios, campesinos, comunidades afrodescendientes, la clase trabajadora y sectores urbanos conscientes continúan resistiendo y construyendo alternativas para la vida.
Insistir en las mismas ruta de accion esperando resultados distintos es una forma de locura, la salida no vendrá de Davos ni de Occidente, sino de los territorios, de la organización popular, la soberanía colectiva, la justicia climática y la redistribución radical de la riqueza.
No se trata de hacer el colapso más “resiliente”, sino de detenerlo y superarlo. Frente a un sistema que concentra el poder y administra la catástrofe, la alternativa no puede ser meramente técnica ni adaptativa, es profundamente política. La insurgencia de los pueblos, se vuelve un imperativo histórico, pues el “orden” vigente es, en sí mismo, la desgracia. La transformación real no solo es necesaria, es inaplazable, está en juego la propia continuidad de la vida y la dignidad colectiva.
Referencias bibliográficas:
Copernicus Climate Change Service. (enero de 2026). Global Climate Highlights 2025. Obtenido de Copernicus Climate Change Service: https://climate.copernicus.eu/global-climate-highlights-2025
G20. (noviembre de 2025). World Inequality Report 2026. Obtenido de G20 Independent Experts Group (incluyendo a Joseph E. Stiglitz).: https://wir2026.wid.world/
OXFAM. (19 de enero de 2026). Contra el imperio de los más ricos. Obtenido de OXFAM: https://oxfam.mx/wp-content/uploads/OxfamGlobal_InformeDavos2026_ContraElImperioDeLosMasRicos.pdf
World Economic Forum. (enero de 2026). Global Risks Report 2026. World Economic Forum. Obtenido de World Economic Forum.: https://es.weforum.org/publications/global-risks-report-2026/
*Docente investigador universidad de san buenaventura Medellín, integrante grupo de investigación y Editorial Kavilando y red interuniversitaria por la paz -REDIPAZ- Colombia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Tomado de. https://desinformemonos.org/davos-y-el-feudalismo-corporativo-siglo-xxi/














