Para la maquinaria propagandística imperial, los gobiernos y dirigentes de izquierda en América Latina son demasiado izquierdistas, falsos izquierdistas, fanáticos ciegos, astutos Machiavellos, capitalistas vestidos de rojo, enemigos jurados del libre mercado y muchos otros pares de cosas contradictorias a la vez.
Esto es así porque el propósito de la propaganda es el de hacerle imposible a su población-blanco el comprender la realidad. Al promover la desconfianza, la ansiedad y la confusión entre aquellos sectores del público que en los países imperialistas podrían ofrecer resistencia a los planes de sus gobernantes, los estrategas de la guerra esperan poder neutralizar cualquier esfuerzo de solidaridad con sus víctimas.














