Por: Mauricio García Villegas, El Espectador
En un país que ocupa el cuarto peor lugar en la prueba internacional de evaluación de estudiantes (PISA), en donde no hay ninguna universidad entre las mejores cuatrocientas del mundo, ni centro de investigación entre los mejores seiscientos del mundo, es un desconsuelo (por decir lo menos) que sólo se hable de inteligencia cuando se denuncian los abusos de la llamada inteligencia militar.














