Por: Manuel Humberto Restrepo Domínguez
Emergió de la nada un hongo gigante en agosto de 1945, lo produjo una fuerza atómica de vencedores que demostraron ser fuertes como los barbaros y barbaros como los fuertes. Libertad y democracia se juntaron en el hongo y desplazaron de la memoria la ondeante bandera roja de libertad e igualdad izada por una mujer en las calles de París para finalizar la época en que unos disponían de la vida de otros a su antojo.