El intercambio epistolar entre la insurgencia y colombianos y colombianas por la paz, ha facilitado que prisioneros de guerra del conflicto regresen a sus casas y ha ventilado propuestas para la salida política al conflicto colombiano. Contrario al régimen oligárquico, a quien nadie le escribe, la insurgencia recibe cartas todos los días; en cada paso dado en una vereda, en un corregimiento, llegando al pico donde reina el frailejón, al salir de la trocha, los correos son inimaginables y denotan una creatividad popular increíble e inagotable.