El clima social ha cambiado. Lo que antes se decía a media voz, ahora se pronuncia abiertamente en calles, plazas y mercados. Los miedos históricos, que crecieron exponencialmente durante los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe, van cediendo lentamente, aunque están lejos de haber desaparecido. En las ciudades se vive una situación bien diferente que en las áreas rurales, donde se hace sentir el poder armado de narcos y terratenientes.