El regreso de Manuel Antonio Noriega a Panamá, quien fuera sacado de su país mediante una invasión de tropas norteamericanas y la salida del grueso de las fuerzas de ocupación de Irak, aunque los mercenarios se quedan, nos recuerdan la magistral representación radiofónica que en 1938 hiciera con un grupo de actores el gigante, por talla y calidad, el cineasta norteamericano Orson Welles de la obra de H. G. Wells “La guerra de los mundos” que relata una invasión alienígena y que por su realismo provocó tal pánico entre los radioescuchas que salieron aterrorizados a las calles creyendo que el ataque extraterrestre era cierto, es una reacción normal a un hecho que configura uno de los episodios más degradantes para cualquier sociedad: el secuestro colectivo que restringe todos los derechos y propicia inimaginables acciones violatorias de la dignidad humana.