Inicia un nuevo día en la ciudad, rodeado de las mismas actividades que agobian y se convierten en una monotonía. Son las 2 de la mañana y Emilio se despierta entre una batalla con sus cobijas y la cama, para empezar a laborar al otro lado de la ciudad y traer el diario para sus hijos: Laura de 15 años, Andrés de 11 años y Carlos que es el menor, tiene 4 años, todos con problemas de educación y salud.