Los campesinos y dirigentes sociales en el departamento de Arauca, coinciden en afirmar que la decisión de erradicar manual y voluntariamente los cultivos de coca se debió a los estragos que ocasionó la política ‘antinarcóticos’ del gobierno colombiano: las siete etapas de fumigación con Glifosato que tuvieron que soportar desde el año 2003 no se dirigieron contra dichos cultivos, sino que afectaron las plantaciones de plátano, cacao y otros productos agrícolas propios de la región; así lo expresa Hermes Burgos, dirigente campesino del municipio de Fortul: