Por: David Barrios Rodríguez* / La injerencia de EE.UU. en Nuestramérica se articula en torno a la disputa por el acceso a bienes estratégicos, destacando los strategic choke points. En este escenario, lo económico y lo militar se entrelazan, mientras narrativas como la “guerra contra el crimen” encubren un ciclo creciente de intervenciones y despojo en un contexto de crisis socioambiental global.
La vorágine de sucesos durante los últimos meses ha producido gran desconcierto. El retorno de las guerras en distintos frentes del planeta han provocado la gestación de toda clase de análisis y balances que intentan dar cuenta de los elementos estratégicos de confrontaciones que se entretejen con grandes puntos de inflexión que atravesamos en el siglo XXI.
El énfasis en la disputa por el acceso (y negación) respecto a bienes críticos y estratégicos puede ser complementado con el correlato de la importancia que adquiere lo que desde la retórica militar de Estados Unidos se reconoce como strategic choke points en el que destacan estrechos, corredores y canales, pero en el que también aparecen en el horizonte vías de comunicación como las que se encuentran tanto en el círculo polar Ártico como en la Antártida. En esta dinámica la superposición de los componentes económicos y militares de la problemática se expresa con marcada nitidez y todo apunta a que nos encontramos en una trayectoria hacia el incremento de intervenciones directas que a partir de narrativas diversas (“guerra contra el crimen”, “organizaciones terroristas”, en “defensa de la libertad”, contra rogue states, etc.) tienen como trasfondo la apertura de un ciclo de despojo desbocado y en un contexto en que nos encontramos a las puertas de catástrofes socioambientales que modificarán de manera radical la vida en el planeta.
En este escrito apuntamos algunos elementos con el objetivo de clarificar algo del panorama en América Latina y el Caribe. Para ello nos valemos del seguimiento realizado a modificaciones doctrinarias, en materia de infraestructura bélica y respecto al despliegue militar de Estados Unidos en la región durante los últimos meses haciendo uso de fuentes primarias. Con el mismo objetivo se introducen algunos aspectos llamativos de los documentos presentados durante las últimas semanas en el marco de los llamados Posture Statement frente al Congreso de Estados Unidos. En este caso son recuperados los que están relacionados con las actividades realizadas en nuestro continente.
El Southcom es un Comando Geográfico con antecedentes en el U.S. Caribbean Defense Command y su creación estuvo desde el inicio relacionada con la “protección” del Canal de Panamá. Aunque ha tenido diversas e importantes modificaciones en sus actividades y despliegue, es considerado parte fundamental en la estrategia de Estados Unidos en la región, siendo su área de responsabilidad (AOR) el territorio continental desde la frontera sur de México hasta la Patagonia, así como las aguas circundantes. En cambio el Northern Command cuya área de responsabilidad original era Canadá, Estados Unidos, México, así como las aguas adyacentes (alrededor de 500 millas náuticas) surge con posterioridad a los eventos del 11 de septiembre de 2001. En ambos casos desde 2025 con el retorno a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, variaciones importantes han tenido lugar en lo que se refiere a los componentes de ambos comandos geográficos y sus atribuciones.
La primera que podría ser considerada de menor relevancia pero al mismo tiempo significativa es que en menos de año y medio el responsable del Southcom ha cambiado en tres ocasiones. Francis Donovan quien está a la cabeza del comando en la actualidad lleva sólo un par de meses en el cargo. Este personaje proviene de las Fuerzas de Operaciones Especiales (Marines) y reemplazó a Evan Pettus (Ahora Subcomandante) quien había sido colocado de manera provisional en sustitución de Alvin Holsey (con adscripción en la Marina) mismo que se había “jubilado” ya en el marco de las operaciones de Southern Spear y con sólo un poco más de un año en el cargo. Para calibrar la diferencia consideremos que la predecesora de Holsey, Laura Richardson (Ejército) se mantuvo 3 años en el cargo y fue la responsable de las declaraciones en torno a la potestad de Estados Unidos respecto a materias primas diversas, así como sobre bienes críticos y estratégicos de la región. A contramano de ello en el Northcom se mantiene Gregory Guillot quien es parte de la Fuerza Aérea y que está en el cargo con anterioridad al inicio del segundo mandato de Trump, desde febrero de 2024.
En cuanto a las modificaciones en la infraestructura de ambos comandos, destaca la creación de Fuerzas de Tarea Conjunta y por el otro la evidencia sobre la ampliación y adaptación de la ya existente, en particular respecto a Groenlandia, Reino de Dinamarca, Panamá y Colombia. El 14 de marzo de 2025 fue creada la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Frontera Sur (JIATF-SB) ubicada en Huachuca, Arizona y bajo el amparo del Comando Norte de Estados Unidos. Reemplaza las funciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Norte (JTF-N) y su misión se relaciona con la orden ejecutiva de Trump sobre “proteger al pueblo estadounidense contra la invasión” de las poblaciones migrantes. Se estima que cuenta con 10 mil integrantes.
El 17 de junio de 2025 y en lo que también supone una modificación trascendental Groenlandia y el Reino de Dinamarca fueron reasignados desde el European al Northern Command. Esto en virtud de la disputa por el Ártico en tanto vía comercial, como potencial escenario bélico y también como reservorio de tierras raras. A partir de entonces fuerzas danesas participaron en el ejercicio Artic Edge y en la Operación Noble Defender (participaron cuerpos de operaciones especiales y de la aviación). Como rasgo sintomático de la disputa actual en esa porción del continente también se debe considerar la realización de ejercicios conjuntos entre el Northcom y el Indopacom (Comando Indopacífico) en Alaska.
El 10 de octubre de 2025 se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Antinarcóticos también conocida como Southern Spear integrada por la Segunda Fuerza Expedicionaria de la Infantería de Marina que es la que se desplegó desde entonces en el Caribe y el Pacífico. En algo que no se haría oficial sino hasta el 21 de enero de 2026, el 01 de diciembre de 2025 adquirió efectividad operativa el Space Force Southern, componente espacial del Southcom. Este tipo de fuerzas habrían sido empleadas durante los ataques a Venezuela a inicios de este año.
El 15 de enero de 2026 se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial contra los carteles (JIATF-CC) ubicada en Arizona y dependiente del Northern Command de Estados Unidos. Se estima que cuenta con 300 elementos entre militares y civiles. Ese mismo día se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Oro (JTF-Gold) liderada por el Teniente General Sean Gainey, quien ocupa el cargo de comandante general del Comando de Defensa Espacial y de Misiles del Ejército de Estados Unidos. Sus funciones están relacionadas con la defensa aérea y antimisiles mientras que su ubicación es la Base de la Fuerza Espacial Peterson.
Además de ello se han establecido convenios con las fuerzas de seguridad de Panamá, que incluyen la creación de un Grupo Conjunto de Cooperación en Seguridad de Panamá (JSCG-P) con el objeto de mejorar la preparación para el combate y la interoperabilidad. Esto supone incrementar la realización de ejercicios de entrenamiento conjuntos y la presencia militar rotativa de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional Panamá Pacífico, la Base Naval Noel Rodríguez y la Base Aeronaval Cristóbal Colón, en donde se está construyendo una nueva instalación multiusos en el Centro de Entrenamiento de Operaciones Combinadas en la Selva (CJOTC), también de reciente creación. El CJOTC en el que convergen fuerzas de ambos países será la sede del Curso Combinado de Entrenamiento en Operaciones en la Selva, cuyo programa piloto se llevó a cabo en agosto de 2025. Esto significó el regreso después de 20 años de tropas de Estados Unidos para la realización de cursos en Panamá en lo que en algún momento fue conocido como el “infierno verde” en referencia a sus similitudes con Vietnam.
Mientras tanto en Bogotá fue creada la llamada Célula de Fusión de Inteligencia de la Embajada (EIFC) cuyo objetivo público es detener el envío de estimulantes ilegales a través del impacto a la cadena de suministro en los entornos más inmediatos a la producción. Para ello se llevan a cabo tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento aéreos (ISR). Finalmente, en lo relativo al posicionamiento en el teatro de operaciones destaca que desde 2025 el Comando Sur estableció la Fuerza de Tarea Conjunta de la Guardia Sur (JTF-SG) en la Base Naval de la Bahía de Guantánamo para llevar a cabo operaciones de deportación de inmigrantes. En lo que implica colaboración con el Comando Norte, el Comando de Transportación de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad de Estados Unidos, se reitera el funcionamiento de la Base de Guantánamo como centro de detención, en este caso para personas provenientes de distintos países con el objeto de ser deportados.
Una modificación más que desde nuestra perspectiva no ha recibido suficiente atención, es la conformación de un Comando Hemisférico del Ejército de Estados Unidos. El anuncio realizado el 05 de diciembre de 2025 supone la integración en un solo comando de los componentes del Ejército antes relacionados con el Southcom y el Northcom. Por la vía de los hechos señala una reconfiguración de las áreas de responsabilidad en la línea de lo esbozado tanto en la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) y de la Estrategia de Defensa Nacional (NDS), esto sin menoscabo de las capacidades de despliegue hacia otros escenarios bélicos. De acuerdo a las previsiones alcanzará plena operatividad en verano de 2026.
*Docente Investigador Universitario. México. Integrante de la Red-Observatorio (Juntanza) Latinoamericano en geopolítica, seguridad y bienes estratégicos.
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