Según se ha visto tras doce meses en la Presidencia, no sería sorprendente que la favorabilidad de Juan Manuel Santos en las encuestas llegara al 120 por ciento. Porque tanta dedicación a maquillarse, por su cuenta y la de quienes le manejan la imagen, podría terminar por trastornar la estadística. ¿Qué le premian? ¿La forma o la sustancia? ¿El conjunto de sus actos o unos cuantos escogidos por él? ¿El respaldo espontáneo o el de la clientela? ¿La actuación o las realizaciones?