Por: Alfonso Insuasty Rodríguez* / En Colombia, defender los derechos humanos sigue costando la vida. Tras el Acuerdo de Paz de 2016, la violencia no cesa, se ha transformado. Sin desmontar las estructuras de poder, élites, extractivismo e impunidad, la paz deviene promesa vacía y la guerra se recicla, como advierte el reciente informe (2022–2025) de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

¿Se puede hablar de paz urbana sin tocar a las élites? En este fragmento del Segundo Encuentro Internacional sobre Paz Urbana, Alfonso lanza una reflexión incómoda pero necesaria: mientras los reflectores apuntan a los actores criminales de los barrios, las grandes mafias que articulan lo legal y lo ilegal siguen operando impunemente desde arriba. 

Por: Alfonso Insuasty Rodríguez*/ La región del Catatumbo vuelve a situarse en el centro del conflicto armado colombiano. En las últimas semanas se han registrado nuevos ataques con drones, desplazamientos de población civil y una expansión territorial de distintos grupos armados que buscan controlar uno de los corredores estratégicos más importantes del país: la frontera entre Colombia y Venezuela.

Por: Alfonso Insuasty Rodriguez* / La alerta de la Defensoría del Pueblo de Colombia sobre Guainía revela una creciente disputa armada por corredores estratégicos amazónicos. ELN y disidencias buscan controlar rutas fluviales, minería ilegal y narcotráfico, afectando gravemente a pueblos indígenas y comunidades locales.

Como resultado de estos graves ataques se presenta en este momento un nuevo desplazamiento de familias del corregimiento de Filo Gringo hacia la cabecera del municipio de El Tarra. Se presume como autores de estos hechos a miembros del autodenominado “Frente 33” de las extintas FARC.

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