Para uno de cada tres franceses, Santa Claus es sinónimo de surmenage y rompecabezas financiero. El temor a no conseguir el regalo buscado, la presión para que la reunión familiar sea necesariamente maravillosa o la angustia generada por el frenesí de la gente con miedo de no llegar a tiempo con los preparativos, hacen que la navidad pueda convertirse en una pesadilla.