Es usual encontrar en la literatura económica contemporánea referencias a la reciente guerra de monedas a escala global. La inició Estados Unidos desde 2008 cuando se decidió por la vía de emitir bonos del Tesoro y de comprar papeles “basura”. Desde entonces, el neto de esa política monetaria, repetida en 2010 y en el último trimestre de 2012, es superior a 2,3 billones de dólares puestos en circulación por esta vía. Así lo acaba de hacer con 85 mil millones de dólares mensuales entre septiembre y diciembre del año pasado.