Durante once días las y los cafeteros del país lograron paralizar varias vías con exigencias puntuales para mejorar las condiciones de su labor. Y aunque tan sólo lograron discutir y acordar el primer punto de la agenda que planteaba el aumento al precio del grano de café, quedó en evidencia que el problema de fondo es el modelo económico establecido con los tratados de ”libre comercio”.