La guerra tiende a convertir a los humanos en instrumentos de odio, de venganza. Su objetivo se orienta a destruir el cuerpo, la conciencia, la voluntad. La guerra crea por sobre toda regla el derecho a matar que prevalece sobre todos los demás. La guerra rompe el tejido social, la confianza en el otro, las bases de la convivencia, el afecto, la solidaridad. La guerra impone mecanismos asociados a la trampa, a la astucia, a la simbiosis del ser doble (uno en sus deseos y palabras y otro en sus acciones).