Por: Heidi Tamayo Ortiz. ENS
Después de pasar toda una vida como empleada doméstica, de recibir malos tratos y discriminación por cuenta de su humilde oficio y el color negro de piel, Flora Perea decidió trabajar por la defensa de los derechos de otras mujeres que padecen condiciones similares a las que ella vivió. Hoy es la vicepresidenta de la Unión de Trabajadoras del Servicio Doméstico, UTRASD, sindicato compuesto casi íntegramente por trabajadoras afro, en su mayoría oriundas del Chocó, departamento donde Flora nació. Esta crónica cuenta la historia laboral y de vida de Flora, una historia de explotación, discriminación y rabia, pero también de esperanza.