Por Roberto Savio. IPS
Mucho se ha escrito sobre la arriesgada gestión de la deuda que colocó a Estados Unidos al borde de la bancarrota, pero la principal conclusión que se puede sacar de este episodio es la capacidad de un grupo de lunáticos de bloquear la democracia.
A los parlamentarios del movimiento Tea Party, que obligaron al opositor Partido Republicano a una guerra sin cuartel, no les preocupa su reelección.
La nueva configuración de los distritos comiciales favorece en gran medida a los actuales legisladores, asegurando la reelección de los senadores republicanos en los siete estados bajo completo control de ese partido.