Es bueno llamar las cosas por su nombre y lo digo porque en los últimos meses hemos designado ejércitos Anti-restitución de Tierras, pero por ningún lado se ve el actuar de dicho ejército, no está impidiendo que las tierras usurpadas en los últimos veinte años, como lo consagró la Ley de Victimas y Restitución de Tierras, vuelvan a sus legítimos dueños, en cambio lo que si hay, y en por lo menos trecientos municipios del país, son unas dinámicas delincuenciales de los que han robado tierra, ejerciendo violencia y resistiendo nuevamente con violencia.