Los hechos recientes del 13 de septiembre cuando el gobierno mexicano reprimió brutalmente la protesta pacífica de los profesores nos recuerda los días de paro agrario nacional en los que los agricultores asfixiados por el alto costo de los insumos, la producción a pérdida, los altos costos de los combustibles y la falta de subsidios que sostengan en trabajo en el campo, se vieron obligados a dejar sus parcelas y salir a las vías, al sol y al agua, arriesgándolo todo para exigir cambios en las políticas económicas que están acabando con el campo y la producción nacional por favorecer la inversión extranjera.